
Con las huellas visibles de una dura internación de cinco semanas, el papa Francisco reapareció en público con una salida al balcón del hospital Gemelli de Roma para bendecir a la multitud.
“íGracias a todos!”, dijo el pontífice de 88 años con voz débil ante un micrófono, sentado en una silla de ruedas y saludando a cientos de personas reunidas bajo el balcón.
“Puedo ver a esa mujer con flores amarillas, bien hecho”, bromeó con una sonrisa.
Francisco estuvo en el balcón durante dos minutos y fue dado de alta de inmediato. Se fue en un auto, saludando desde la ventana cerrada del asiento delantero mientras pasaba junto a los periodistas, y se le podía ver usando una cánula, un tubo de plástico en sus fosas nasales que suministra oxígeno.
Antes de su salida, el papa Francisco se mostró “entristecido” por los nuevos bombardeos israelíes en Gaza y pidió “el cese inmediato de las armas” y que se alcance “un alto el fuego definitivo”, en un mensaje difundido tras el rezo del Ángelus.
“Me ha entristecido la reanudación de los intensos bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza, con muchos muertos y heridos. Pido el cese inmediato de las armas y el valor de reanudar el diálogo, que se libere a todos los rehenes y se alcance un alto el fuego definitivo”, dijo el pontífice.
Se trata de la primera aparición pública del papa desde que el pasado 14 de febrero ingresara en el Gemelli por sus problemas de respiración, que resultaron deberse a una bronquitis por infección polimicrobiológica a la que se sumó una neumonía bilateral.
El pasado 6 de marzo el papa envió un mensaje de audio, en español y con una voz muy fatigada, durante el Rosario por su restablecimiento que se reza cada noche en la plaza de San Pedro y el pasado domingo el Vaticano publicó la primera foto del pontífice en el Gemelli.
En un movimiento inesperado, la comitiva encabezada por el pequeño utilitario que habitualmente utiliza el papa para sus desplazamientos, se desvió de su camino para desplazarse primero a la Iglesia de Santa María La Mayor, que custodia el icono ‘Salus Populi Romani’, del que Francisco es muy devoto y que visita siempre después de sus viajes.
Durante su recorrido por las calles del centro de Roma, que fue retransmitido en directo por la televisión pública italiana RAI, numerosos viandantes se detuvieron en las aceras para aplaudirle, mientras Francisco, que llevaba las cánulas nasales para recibir oxígeno, saludaba desde el interior del vehículo y agradecía las muestras de cariño.
En la basílica romana, en la que Francisco quiere ser sepultado, el pontífice dejó un ramo de flores en señal de agradecimiento a la Virgen tras su larga hospitalización y después la comitiva se dirigió, esta vez sí, a su residencia en la Casa de Santa Marte del Vaticano.
Debido a sus dificultades para hablar, el texto del Angelus se volvió a difundir por escrito y en él Francisco se mostró “entristecido por la reanudación de los intensos bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza, con muchos muertos y heridos” y pidió “el cese inmediato de las armas” y que se alcance “un alto el fuego definitivo”.
“La situación humanitaria en la Franja vuelve a ser muy grave y requiere el compromiso urgente de las partes beligerantes y de la comunidad internacional”, agregó, al tiempo que se mostraba contento porque “Armenia y Azerbaiyán hayan llegado a un acuerdo sobre el texto final del Acuerdo de Paz”.
“Espero que se firme lo antes posible y pueda contribuir así a establecer una paz duradera en el Cáucaso Sur”, añadió, sin olvidarse de pedir “el fin de las guerras y por la paz, especialmente en la atormentada Ucrania, Palestina, Israel, Líbano, Myanmar, Sudán, República Democrática del Congo”.
Y, tras recordar la paciencia que ha experimentado durante su larga hospitalización, concluyó con unas palabras de agradecimiento: “Con tanta paciencia y perseverancia seguís rezando por mí: ¡muchas gracias!”.
Con información de agencias

